Como sabeís, la presencia española en el Sahara Occidental a finales del siglo XIX coincide con el descubrimiento de los yacimientos de los Fosfatos de Bu Craa y comienza la explotación de las minas, provocando una modificación en la sociedad y transformación en las ciudades.
A partir de estos momentos, se descubre que el Sahara Occidental cuenta con el banco pesquero mas importante del mundo y, por sus reservas de fosfato, se le considera uno de los países mas ricos de la zona del Maghreb.
Durante este periodo, es de recordar que España declara al Sahara Español como una provincia española y establece una serie de estructuras para el desarrollo económico y administrativo de la zona. Se crean DNI españoles, libros de familia que, serán la base para el censo de 1974.
En esta coyuntura emerge una generación de intelectuales formada en escuelas y entornos urbanos, con convicciones de independencia. En 1973 se crea el Frente POLISARIO ( Frente para La Liberación de Saguia el Hamra y Rio de Oro), como único y legítimo representante del pueblo saharaui en su lucha por la independencia.
Sin embargo, el 14 de noviembre de 1974 España, Marruecos y Mauritania emitieron en Madrid una declaración sobre el Sahara Occidental: Los Acuerdos Tripartitos de Madrid. Acuerdos por cierto ilegales y que nunca transfirieron la soberanía ni confirió a ninguno de los signatarios la condición de potencia administradora, condición que España, por sí sola no podía haber transferido unilateralmente. Este hecho no afectó para nada la condición internacional del Sahara Occidental como territorio No Autónomo.
El 26 de febrero de 1976 España abandona el Sahara Occidental y como respuesta a ello, el Frente POLISARIO proclama la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), en los territorios liberados.
En 1974 España anunció la celebración de un referéndum de autodeterminación para los habitantes de su colonia del Sahara Occidental. El incumplimiento de esa promesa y el posterior abandono y entrega del territorio a Marruecos y Mauritania provocaron un éxodo masivo y una cruenta guerra que duro 16 años. En Septiembre de 1991, entra en vigor un alto el fuego como primera fase de un Plan de Paz de las Naciones Unidas, aceptado por las dos partes en conflicto y aprobado por el Consejo de Seguridad, para llegar a la celebración del referéndum en los primeros meses de 1992.
Desde entonces las Naciones Unidas y la Unión Africana están realizando considerables esfuerzos para que Marruecos asuma sus compromisos internacionales sobre la base de la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU para que se pueda celebrar el referéndum de autodeterminación mediante el cual el pueblo saharaui pueda decidir libremente su futuro.
Actualmente el territorio se encuentra sujeto a un proceso de descolonización supervisado por las Naciones Unidas. Por lo tanto, el territorio del Sahara Occidental figura en la agenda de las Naciones Unidas como Territorio No Autónomo pendiente de una solución y solo le corresponde al pueblo saharaui decidir sobre ese futuro.
Los sucesivos obstáculos impuestos por Marruecos a lo largo del proceso impidieron la puesta en marcha de las diferentes fases de este plan. Como consecuencia de todo esto, actualmente cerca de 175.000 personas viven en unos campamentos de refugiados en la zona argelina de Tinduf.
Durante los mas de 30 años, que dura ya la espera, el pueblo saharaui ha sobrevivido en durísimas condiciones de vida gracias a la solidaridad internacional. A la falta de agua, escasez de alimentos, medicamentos y energía eléctrica se suman las durísimas condiciones climáticas que hay que soportar propias de la vida en el desierto.
Sin embargo y gracias a un esfuerzo organizativo, la tasa de analfabetismo es prácticamente nula, hay guarderias, escuelas, dispensarios y hospitales. Toda la población infantil se encuentra escolarizada.
El derecho a la existencia del pueblo saharaui fue proclamado y defendido desde todas las instancias de la ONU y se resistió durante estos 30 años a que no se le imponga un hecho consumado, albergando la esperanza de que algún día ejercería su derecho a la autodeterminación, exigida por las Naciones Unidas desde 1966 y que fue brutalmente impedida por un acto de fuerza militar llevado a cabo por Marruecos cuyas consecuencias persisten hoy todavía.
La historia ha demostrado que todos los esfuerzos de la Comunidad Internacional no encontraron en Marruecos sino la arrogancia como respuesta. Una arrogancia que la naturaleza de la situación internacional de cada momento no permitió que se vieran con claridad sus peligrosas consecuencias sobre la paz y la estabilidad en esta región del mundo.
Hoy nos encontramos de nuevo ante un intento por parte de Marruecos, si es cierto, con la complicidad de algunos gobiernos occidentales, de desviar la atención no solo sobre la aplicación del plan de paz de las Naciones Unidas, sino sobre todos los acontecimientos acaecidos en los territorios ocupados del Sahara Occidental, cuya máxima referencia es la resistencia nacional pacifica mediante las manifestaciones en las distintas ciudades del Sahara Occidental ocupado ilegalmente por parte de Marruecos.
En el momento en que la Comunidad Internacional empieza a interesarse por la situación de los derechos humanos y de los activistas saharauis debido a la brutal y salvaje respuesta con que las autoridades de ocupación marroquí reprimieron a la población civil saharaui, Marruecos habla de presentar un proyecto que cuenta de entrada con el rechazo del pueblo saharaui.
Esta iniciativa constituye un retroceso para la búsqueda de una solución pacifica sobre la base del respeto del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y, por otro lado, podría manchar la credibilidad de las Naciones Unidas y, dejar las puertas abiertas a cualquier eventualidad con consecuencias desastrosas para todos los pueblos de la región del Norte de Africa.
Últimamente los campamentos se han visto azotados por unas lluvias torrenciales sin precedentes en la historia de la región donde estan ubicados estos campamentos, que han provocado la destrucción de más del 50% de las construcciones de adobe y han dejado a mas de 17.000 familias absolutamente en la nada. |