El Sahara: El país y su gente

Oficialmente el país se le denomina República Árabe saharaui Democrática (RASD), aunque a nivel internacional es más conocido por el nombre de Sáhara Occidental. Fue colonia española desde 1884 hasta febrero de 1976. En los antiguos mapas figuraba como: "Sáhara Español", y desde el año 1958 tenía el estatuto de Provincia española.

El país tiene muchos recursos naturales: cuenta con uno de los bancos pesqueros más ricos del mundo, abundantes fosfatos, gas y posiblemente petróleo y otros minerales. Por eso fue invadido por sus vecinos, Marruecos y Mauritania, este último se retiró 1978 y reconoció a la RASD en el año 1984. Desde entonces, Marruecos sigue ocupando la mayor parte del territorio. Su ejército expulsó a gran parte de la población saharaui al destierro, después la persiguió y la bombardeó con Napalm y fósforo blanco, esa masacre sigue impune, al igual que más de treinta años de ocupación. Muchos saharauis viven bajo el estado de sitio y son víctimas de la represión.
La mayoría de la población saharaui sobrevive desde aquella invasión en campamentos de refugiados en el sur de Argelia. Allí en el exilio los saharauis levantaron un País, a pesar de la guerra, a pesar de que salieron precipitadamente sin nada. A pesar de las inclemencias del tiempo: temperaturas de más de cincuenta grados en verano y bajo cero en invierno, a pesar del viento, de las tormentas, de la falta de agua y alimentación. A pesar de los golpes y las traiciones, sacaron fuerzas de no se sabe dónde, para sobrevivir en la Hamada.
No es fácil fundar un país, y no lo es todavía más, fundarlo en las condiciones en las que lo hicieron los saharauis. Fundar un país no es un concepto abstracto, ni es solamente grandes hazañas, es quizá, muchos pequeños detalles que han hecho posible resistir a la población saharaui, puede que sea, algo así como amasar el pan y el barro, es empujar un camión de transporte público con la batería desgastada para que arranque. Es distribuir la ayuda alimentaria de manera equitativa, levantar escuelas, guarderías, hospitales. Es dar oportunidad a las mujeres para estudiar, ser libres y preparadas. Es cometer errores y subsanarlos, es firmar el alto fuego, es negociar con el enemigo aunque éste no tenga buena fe. Es luchar por ejercer el derecho de votar en un Referéndum de autodeterminación. Es demostrar al mundo que los saharauis, lo que quieren es paz y volver a su tierra libre e independiente.
También es conservar las tradiciones y estar orgulloso de ellas, y respetar las otras. Es abrir las puertas a otros pueblos como ha sido siempre la hospitalidad saharaui: la jaima está abierta para el visitante, y todos serán bienvenidos. Esa es la filosofía de los saharauis, desde tiempos inmemoriales.
Los saharauis querrán siempre mantener la tradición de las tres rondas del té que representan la vida, el amor y la muerte, desearán también conservar su lengua el Hasanía, y rescatar su literatura oral para que no muera, y rescribirla; compartir y difundir su riqueza. Del mismo modo también querrán ser un país moderno, democrático, donde la gente goce de las libertades fundamentales, justicia social y solidaridad. Devolver tanta solidaridad que han recibido durante más de treinta años y brindarla a otros pueblos, será un gesto hermoso que los saharauis harán por cualquier otra causa de injusticia.

Limam Boicha

 

 
   
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